Rosiñol ve paralelismos entre el separatismo catalán y la situación de Ucrania

Rosiñol junquera pugdemont«Ya podemos vislumbrar el perverso plan que activó el separatismo y ver lo cerca que estuvimos del abismo», apunta el autor en un artículo en ‘The Objective’

El activista político José Rosiñol, uno de los fundadores de Sociedad Civil Catalana, equipara en un artículo publicado hoy en el digital ‘The Objective’ los efectos del separatismo catalán con la situación actual que sufre Ucrania. “Ya podemos vislumbrar el perverso plan que activó el separatismo y ver lo cerca que estuvimos del abismo”, opina.

“Desde mucho tiempo antes de la activación del golpe de Estado del 2017, los separatistas crearon un relato buenista, positivo y festivo de lo que desembocaría en los hechos de septiembre y octubre del 2012, la «revolución de las sonrisas» lo llamaron. Hay que reconocer la enorme creatividad y capacidad de crear imágenes que distorsionan absolutamente la realidad, de crear maniobras de distracción y cortinas de humo”, apunta Rosiñol, antes de preguntarse “¿cómo se traducía esa sonriente revolución para los que no claudicábamos con la imposición ideológica e identitaria?”. Es aquí donde aporta un dato personal: “A través de una colaboradora recibí la petición de reunión por parte de unos agentes de policía, como es lógico, acepté y nos vimos una mañana, eran dos agentes encargados de la seguridad y escolta de personas. Lo que me dijeron, básicamente, es que el ministerio me había situado entre las veinte personas que estábamos expuestos a algún tipo de agresión o, incluso, atentado, pero que no me preocupase porque ellos se encargarían de mi seguridad… Naturalmente, preocuparme no me preocupó mucho, pero sí me hizo pensar ¿en serio un tipo como yo, que no se dedica siquiera a la política, que soy básicamente un «mindundi» que reivindica la democracia y el orden constitucional entre los catalanes, necesita escolta policial? ¿Y a todos aquellos que no están entre esos posibles veinte objetivos pero que también se están dejando la piel en la calle, quién los protege?”.

Rosiñol relata que, a partir de este momento, vivió momentos complicados, como por ejemplo “llegar a tener que ir con seis agentes para poder llegar a la Plaza de Sant Jaume” un 11 de septiembre o “tener amenazas de muerte de exmiembros de Terra Lliure”.

El autor del artículo continúa su relato realizando un paralelismo entre la situación política en Cataluña de hace unos años con el contexto actual entre Ucrania y Rusia: “Rusia, jugando a la negación plausible, envío miles de soldados sin insignias (¿serían los mismo 10.000 que ofrecieron a Puigdemont?) para controlar el territorio y, de facto, e imponer la separación del territorio, Como vemos, los paralelismos son demasiado evidentes como para no reparar en que el modelo impuesto en Ucrania era muy parecido al que estaba encima de la mesa de los separatistas catalanes. Las consecuencias parece que les daba igual, el problema lo encontramos en que los mismos que jugaban con las vidas y prosperidad de los catalanes, ahora van de víctimas y siguen controlando las instituciones catalanas y condicionando al Gobierno de la nación”. “Naturalmente, hemos de descartar cualquier condicionamiento ético o moral, la realidad es mucho más pragmática. Los que impidieron el golpe y que nos deslizáramos hacia el precipicio de un conflicto son, precisamente, aquellos a los que ahora se está intentando cuestionar: nuestros servicios de información, empezando por el CNI y el de todos los cuerpos y fuerzas de seguridad. Fueron los policías y guardias civiles que soportaron lo insoportable aquellos días en Cataluña para garantizar nuestros derechos y libertades (aquellos a los que se trata ahora de ningunear por parte de nuestro Presidente llamándoles los «piolines»), entre los que se hallaba, entre muchos otros, el coronel Diego Pérez de los Cobos (hay quien entenderá por qué explicito su nombre)”, añade Rosiñol.

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Author: viajes24horas

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